por primera vez, después del regreso de Chipre. A estos cautivos los envió al rey sin que lo supieran los demás aliados, dando la versión de que se le habían escapado. Esto lo logró con la ayuda de Gongilo, un eretrio, a quien había puesto al frente de Bizancio y de los prisioneros. También le entregó a Gongilo una carta para el rey cuyo contenido era el siguiente, según se descubrió más tarde:
«Pausanias, el general de Esparta, deseoso de haceros un favor, os envía a estos sus prisioneros de guerra. Propongo asimismo, con vuestra aprobación, desposar a vuestra hija y hacer que Esparta y el resto de la Hélade queden sujetos a vos. Me atrevo a decir que considero ser capaz de lograr esto con vuestra cooperación. En consecuencia, si algo de esto os agrada, enviad a un hombre de confianza junto al mar a través del cual podamos en adelante mantener nuestra correspondencia».