consiguiente, sus rayos se llaman Extensiones porque se extienden. Pero uno puede juzgar qué clase de cosa es un rayo si observa la luz del sol que pasa a través de una abertura estrecha hacia una habitación oscura, pues se extiende en línea recta y, por así decirlo, se divide cuando encuentra algún cuerpo sólido que se interpone en su camino e intercepta el aire más allá; pero allí la luz permanece fija y no se desliza ni decae. Tal debiera ser el derramamiento y la difusión del entendimiento, y no debe ser de ningún modo un derroche, sino una extensión, y no debe chocar de forma violenta o impetuosa contra los obstáculos que encuentra en su camino; ni tampoco decaer, sino mantenerse fijo e iluminar aquello que lo recibe. Pues un cuerpo se privará a sí mismo de la iluminación, si no la admite.
El que teme a la muerte, o teme la pérdida de sensibilidad o una clase diferente de sensibilidad. Mas si no vas a tener ninguna sensibilidad, tampoco sentirás ningún mal; y si adquieres otra clase de sensibilidad, serás una clase diferente de ser vivo y no dejarás de vivir.
Los hombres existen los unos para los otros. Instrúyese pues, o sopórtalos.
De una manera se mueve una flecha, de otra la mente. La mente en verdad, tanto cuando ejercita la prudencia como cuando se emplea en la investigación, no se mueve menos en línea recta y hacia su objeto.
Entra en la facultad directiva de todo hombre; y permite también que cualquier otro hombre entre en la tuya.