Susan pensaba en las provisiones y en la cocina. Titty pensaba en la isla misma, en los corales, los tesoros y las huellas en la arena. Roger pensaba en el hecho de que no lo iban a dejar atrás. Comprendió por primera vez que era bueno no ser ya el bebé de la familia. Vicky era la más pequeña ahora. Vicky se quedaría en casa, y Roger, uno de los tripulantes de un barco, zarparía hacia el mundo desconocido.
Por fin John sacó del bolsillo una hoja de papel y un lápiz.
—Hagamos las capitulaciones del barco —dijo.
Se habían acabado el pan y la mermelada, de modo que dio la vuelta al plato, puso el papel sobre la parte de atrás y se tendió boca abajo sobre la roca. Escribió:
“Velero Swallow. Puerto, Holly Howe. Propietarios…”
“¿Quiénes son los dueños?”
—Ella nos pertenece por el resto de estas vacaciones de todos modos —dijo Susan.
“Pondré a «Walkers Limited» a trabajar para todos nosotros”.
Escribió: «Propietarios, Walkers Limited».
Debajo de eso escribió:
“Capitán: John Walker. Maestre: Susan Walker. Marinero perito: Titty Walker. Grumete: Roger.”
—Ahora —dijo—, todos tienen que firmar al lado de sus nombres.
Todos firmaron.