Al Rvdo. Craufurd Tait.
Mi querido Craufurd.
Escribo esto en la tarde del día en que, según creo, has hecho una buena profesión ante muchos testigos, y te has obligado con un voto solemne ante el Señor.
Con profundo afecto, y con muchos y agradecidos y sagrados recuerdos, te ofrezco este volumen.
Que el Espíritu que inspiró a su autor hace seiscientos años te inspire continuamente, así como a la Iglesia de la cual eres ahora un siervo ordenado; y que Él te permita, como un escriba instruido para el Reino de Dios, sacar de tus tesoros cosas nuevas y viejas.
Margate, Segundo domingo de Cuaresma, 1874.