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nydus/The OdysseyPublic
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Prefacio

Hablad de Juno y Diana, y el mero lector inglés os entiende al instante; pero cuando lee los nombres de Hera y Artemisa, acude a su diccionario clásico. Los nombres de origen latino están naturalizados; los otros son extranjeros y extraños.

La propia conjunción and, que nos ha sido legada sin cambios por nuestros antepasados sajones, no ocupa un lugar en nuestra lengua con un título más firme e incontestable que los nombres que hasta ahora hemos dado a las divinidades de la antigua Grecia. Derivamos este uso de los autores latinos: de Virgilio, de Horacio, de Ovidio y de los prosistas de la antigua Roma. El arte, al igual que la poesía, conoce a estas divinidades por los mismos nombres. Hablamos de la Venus de Médici, de la Venus de Milo, del Júpiter de Fidias, y jamás se nos ocurre llamar a una estatua de Marte una estatua de Ares.

Por mi parte, me doy por satisfecho con la lengua inglesa tal como nos ha sidolegada.

Si los versos de mi traducción hubieran estado plagados de los nombres de Zeus y Hera, y Poseidón y Ares, y Artemisa y Deméter, sentiría que me he apartado del uso inmemorial de la lengua inglesa, que he introducido oscuridad donde el sentido debió haber sido claro, y que he dado justa causa de queja a los lectores para quienes escribí.

W. C. Bryant

Agosto de 1871.

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