Los judíos—un pueblo «nacido para la esclavitud», como dicen de ellos Tácito y todo el mundo antiguo; «el pueblo elegido entre los naciones», como dicen y creen ellos mismos—, los judíos realizaron el milagro de la inversión de los valores, mediante el cual la vida en la tierra adquirió un nuevo y peligroso atractivo durante un par de milenios. Sus profetas fundieron en una sola las expresiones «rico», «impío», «malvado», «violento», «sensual», y acuñaron por primera vez la palabra «mundo» como término de oprobio. En esta inversión de los valores (en la que también se incluye el empleo de la palabra «pobre» como sinónimo de «santo» y «amigo») radica la importancia del pueblo judío; con ellos comienza la insurrección de los esclavos en la moral.
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