Como en el firmamento estelar hay a veces dos soles que determinan la órbita de un planeta, y en ciertos casos soles de distintos colores resplandecen en torno a un solo planeta, ora con luz roja, ora con verde, para iluminarlo e inundarlo luego simultáneamente con colores abigarrados: así nosotros, los hombres modernos, debido al complicado mecanismo de nuestro «firmamento», nos hallamos determinados por diferentes moralidades; nuestras acciones resplandecen alternativamente con distintos colores y rara vez son unívocas—y a menudo se dan también casos en los que nuestras acciones son de múltiples colores.
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