No en la pasividad, sino en la actividad residen el mal y el bien del animal racional y social, así como su virtud y su vicio no residen en la pasividad, sino en la actividad.
Para la piedra que ha sido lanzada hacia arriba no es ningún mal bajar, ni en verdad ningún bien haber sido transportada hacia arriba.
Penetra hacia el interior de los principios rectores de los hombres, y verás de qué jueces tienes miedo y qué clase de jueces son de sí mismos.
Todas las cosas están cambiando: y tú mismo te encuentras en continua mutación y en cierto modo en continua destrucción, y también el universo entero.
Es tu deber dejar el acto injusto de otro hombre allí donde está.
La cesación de la actividad, la interrupción del movimiento y de la opinión, y en cierto sentido su muerte, no constituyen ningún mal. Dirige ahora tus pensamientos a la