¿Qué necesidad hay de un temor desconfiado, ya que está en tu poder inquirir lo que se debe hacer? Y si ves con claridad, ve por este camino contento, sin volverte atrás; mas si no ves con claridad, detente y toma a los mejores consejeros.
Pero si otras cosas se te oponen, avanza según tus fuerzas con la debida consideración, ateniéndote a lo que parece justo. Pues lo mejor es alcanzar este objetivo, y si fracasas, que tu fracaso sea en intentarlo.
Aquel que sigue a la razón en todas las cosas está a la vez tranquilo y activo, y también alegre y sereno.
Pregúntate a ti mismo tan pronto como despiertes del sueño, si te hará alguna diferencia que otro haga lo que es justo y correcto. No te hará ninguna diferencia.
No habrás olvidado, supongo, que aquellos que adoptan aires arrogantes al prodigar su alabanza o su censura a los demás, son tales cuales son en la cama y en la mesa, y no habrás olvidado lo que hacen, y lo que evitan y lo que persiguen, y cómo hurtan y cómo roban, no con las manos ni con los pies, sino con su parte más valiosa, por medio de la cual se produce, cuando uno lo elige, la fidelidad, el pudor, la verdad, la ley, un buen daimon [la felicidad]?
A la que da y quita todo, a la naturaleza, el hombre instruido y modesto le dice:
Da lo que quieras; vuelve a tomar lo que quieras.
Y se lo dice no con orgullo, sino con obediencia y bien complacido con ella.
Breve es lo que te queda de vida. Vive como en un monte. Pues da igual que uno viva allí o aquí, si vive en todas partes en el mundo como en una polis [comunidad política].