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Table of Contents

Tamerlán

que engañar, Ha dejado su puerta de hierro entreabierta, Y rayos de verdad que no puedes ver Están brillando a través de la Eternidad⁠— Yo creo que Eblis tiene Una trampa en cada sendero humano⁠— Pues si no, ¿cómo, cuando en el santo bosque Vagué del ídolo, el Amor⁠— Que a diario perfuma sus alas níveas Con incienso de holocaustos De las cosas más impolutas, Cuyos placenteros bovedales están aún tan rasgados Arriba con rayos enrejados del Cielo Que ninguna mota puede eludir⁠—ni la más minúscula mosca⁠— El relámpago de su ojo de águila⁠— ¿Cómo fue que la Ambición se deslizó, Invisible, en medio de los festejos allí, Hasta que, volviéndose audaz, rió y saltó En los enredos del cabello mismo del Amor?

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