ellos casarse en privado en la ciudad que seguir su primer plan; e incluso si él pudiera concebir un plan semejante contra una joven de las conexiones de Lydia, lo cual no es probable, ¿puedo suponerla a ella tan perdida para todo?—Imposible. Me entristece comprobar, sin embargo, que el coronel F. no está dispuesto a confiar en que se casen; meneó la cabeza cuando expresé mis esperanzas y dijo que temía que W. no fuera un hombre de fiar. Mi pobre madre está realmente enferma y guarda cama. Si pudiera dominarse sería mejor, pero no cabe esperarlo; y en cuanto a mi padre, en mi vida lo había visto tan afectado. La pobre Kitty está irritada por haber ocultado el afecto que se tenían, pero como era un asunto de confianza no cabe extrañarse. Me alegra de veras, queridísima Lizzy, que te hayas librado de una parte de estas escenas tan dolorosas; mas ahora que ha pasado el primer impacto, ¿he de confesar que anhelo tu regreso? No soy tan egoísta, sin embargo, como para exigirlo si te viene mal. Adiós. Vuelvo a tomar la pluma para hacer lo que acabo de decirte que no haría, pero las circunstancias son tales que no puedo evitar suplicaros encarecidamente que vengáis todos aquí lo antes posible. Conozco tan bien a mi querido tío y a mi querida tía que no temo pedírselo, aunque aún tengo algo más que solicitar al primero. Mi padre va a marchar a Londres con el coronel Forster inmediatamente para intentar descubrirla. Lo que se propone hacer, la verdad es que no lo sé; pero su desmedida angustia no le permite adoptar ninguna medida del modo mejor y más seguro, y el coronel Forster tiene la obligación de estar de nuevo en Brighton mañana por la noche. En semejante trance, el consejo y la ayuda de mi tío valdrían oro; él comprenderá de inmediato lo que debo de sentir, y confío en su
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Capítulo XLVI
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