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nydus/Pride and PrejudicePublic
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Capítulo XV

Tales asuntos alteraban enormemente al señor Bennet. En su biblioteca siempre había tenido la seguridad de disfrutar de sosiego y tranquilidad; y aunque estaba preparado, como le dijo a Elizabeth, para encontrarse con la insensatez y la presunción en cualquier otra habitación de la casa, estaba acostumbrado a verse libre de ellas allí; por lo tanto, su cortesía fue de lo más diligente al invitar al señor Collins a unirse a sus hijas en el paseo; y el señor Collins, que de hecho estaba mucho más capacitado para caminar que para leer, se mostró sumamente complacido de cerrar su gran libro y marchar.

En pomposas naderías por su parte, y atentos asentimientos por la de sus primas, transcurrió el tiempo hasta que entraron en Meryton.

La atención de las más jóvenes ya no pudo ser retenida por él. Sus ojos empezaron a vagar inmediatamente por la calle en busca de los oficiales, y nada menos que un sombrero muy elegante, o una muselina verdaderamente nueva en el escaparate de una tienda, podía distraerlas.

Pero la atención de todas las damas no tardó en ser captada por un joven, a quien nunca antes habían visto, de aspecto muy distinguido, que caminaba con un oficial al otro lado de la calle.

El oficial era el mismísimo señor Denny, por cuyo regreso de Londres había venido Lydia a preguntar, y saludó con una reverencia al pasar.

Todas quedaron impresionadas por el empaque del desconocido, todas se preguntaban quién podía ser, y Kitty y Lydia, decididas a averiguarlo si era posible, abrieron el camino al otro lado de la calle, con el pretexto de necesitar algo en una tienda de en enfrente, y por fortuna acababan de pisar la acera cuando los dos caballeros, al dar la vuelta, habían llegado al mismo punto.

El señor Denny se dirigió directamente a ellas y les suplicó permiso para presentar a su amigo, el señor Wickham, quien había regresado con él el

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