La fama de esta y otras frases ha dado la vuelta al mundo.
Pero volvamos a mi alistamiento. Había un obstáculo de por medio, el manifiesto de Palafox del trece de diciembre, en el que ordenaba la expulsión de todos los extranjeros en el plazo de veinticuatro horas. Esta medida se tomó a causa del gran número de personas que causaban problemas y sembraban la discordia y el desorden; pero justo en el momento de mi llegada se dictó otra orden que llamaba a todos los soldados dispersos del Ejército del Centro que se había disgregado en Tudela, y así encontré la oportunidad de alistarme. Aunque yo no pertenecía a ese ejército, había tomado parte en la defensa de Madrid y en la batalla de Bailén. Estas fueron razones que, con la ayuda de mi protector Montoria, me sirvieron para ingresar en las fuerzas zaragozanas. Me dieron plaza en el batallón de voluntarios de las Peñas de San Pedro, que había quedado muy mermado en el primer sitio, y recibí un