De la meditación sobre la muerte.
Muy presto habrá de concluir tu existencia aquí; mira, pues, cómo te irá en el otro mundo.
Hoy el hombre es, y mañana no se le verá más. Y una vez apartado de la vista, presto se aparta también del pensamiento.
¡Oh la torpeza y dureza del corazón humano, que solo piensa en el presente y no mira hacia el porvenir!
- Debes en cada obra y pensamiento ordenarte de tal modo, como si hubieras de morir este día.
- Si tuvieras buena conciencia, no temerías mucho a la muerte.
- Mejor te sería velar contra el pecado que huir de la muerte.
- Si hoy no estás preparado, ¿cómo lo estarás mañana?
- El mañana es un día incierto; ¿y qué sabes tú si tendrás un mañana?
¿De qué aprovecha vivir mucho tiempo, cuando enmendamos tan poco? ¡Ah! La vida larga no siempre enmienda, sino que a menudo aumenta la culpa. ¡Oh, si pudiéramos pasar un solo día en este mundo como debe ser pasado! Muchos son los que cuentan los años desde su conversión, y sin embargo, ¡cuán pequeño es a menudo el fruto de ello!