Codal
nydus/The Imitation of ChristPublic
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Prefacio

bien de los demás; del patriotismo cristiano más elevado, de la devoción o de los principios evangélicos en pro del bienestar público; incluso de la devoción del misionero para la difusión de la verdad del Evangelio; del sacrificio diario más humilde y apacible por los parientes, por la esposa, por el padre, por el hijo. El cristianismo jamás se había elevado para convertirse en el civilizador del mundo. > «Que perezca el mundo, con tal de que el alma individual pueda escapar en su tabla solitaria del naufragio general», tal había sido su axioma definitivo. La imitación de Cristo comienza en el yo y termina en el yo. La sencilla y ejemplar sentencia «Anduvo haciendo el bien» está ausente en el evangelio monástico de este piadoso fanático. De alimentar al hambriento, de vestir al desnudo, de visitar al prisionero, incluso de predicar, hay un profundo y total

Sin duda, esta omisión del aspecto social del cristianismo es una característica del libro. Pero no lo excluye, ni es incompatible con él. No hay nada que indique que el escritor descuidara los deberes activos de su profesión, y si suponemos que se consagró a las obras de misericordia a las que sus votos lo llamaban, aquellos que tienen que trabajar más duro junto a los lechos de los enfermos y en los antros del pecado sabrán apreciar mejor cuán grande era su necesidad de las horas de retiro y silencio de las que este libro da testimonio. En la historia de esa Vida Divina a la que el deán hace referencia, se nos dice que en medio de sus fatigas se retiró a un monte y pasó toda la noche en oración a Dios. La vida de actividad se sostenía y nutría de la vida de comunión interior.

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