Los que por vuestro amor hubieren desecho todo deleite carnal, hallarán la más dulce consolación del Espíritu Santo. Los que por vuestro Nombre entraren en el camino estrecho de la vida, y hubieren dejado todo cuidado mundano, alcanzarán gran libertad de espíritu.
¡Oh agradecido y deleitoso servicio de Dios, por el cual el hombre es hecho verdaderamente libre y santo!
¡Oh sagrada condición del siervo religioso, que hace al hombre igual a los Ángeles, muy agradable a Dios, terrible a los malos espíritus y aceptable a todos los fieles!
¡Oh servicio que ha de ser abrazado y siempre deseado, en el cual se promete el bien sumo y se alcanza el gozo que permanecerá para siempre jamás!