Pues esta es la causa de que tan pocos sean interiormente iluminados y hechos libres, que no saben negarse enteramente a sí mismos. Mi palabra permanece firme: «El que no lo deja todo, no puede ser mi discípulo». Tú, por tanto, si quieres ser mi discípulo, ofrécete a Mí con todos tus afectos.
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VIII
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