toda carga en alegría. Pero soy justo y digno de gran alabanza cuando hago tal cosa contigo.
“Si consideras con rectitud, y lo miras con verdad, jamás deberías abatirte tanto a causa de la adversidad, sino más bien regocijarte y dar gracias; sí, en verdad tener por el gozo más alto el que te aflige con dolores y no te perdono.
«Como el Padre me amó, así también os he amado yo»;
así he hablado a mis amados discípulos: a quienes envié
- no a los goces mundanos, sino a grandes luchas;
- no a los honores, sino al menosprecio;
- no a la comodidad, sino a los trabajos;
- no al descanso, sino a llevar mucho fruto con paciencia.
Hijo mío, recuerda estas palabras”.