“Algunos son movidos por el celo del amor a tener mayor afecto a estos Santos o a aquellos; mas esto es afecto humano más bien que divino.
Yo soy Quien hizo a todos los Santos: Yo les di la gracia, Yo les traje la gloria; conozco los méritos de cada uno; «me adelanté a ellos con las bendiciones de Mi bondad». Conocí de antemano a mis amados desde la eternidad, «los elegí del mundo»; no me eligieron a Mí. Los llamé por Mi gracia, los traje por Mi misericordia, los guié a través de diversas tentaciones. Derramé sobre ellos grandes consolaciones, les di la perseverancia, coroné su paciencia.
“Reconozco al primero y al último; abrazo a todos con amor inestimable.
He de ser alabado en todos Mis Santos; he de ser bendecido por encima de todas las cosas, y honrado en cada uno a quien he ensalzado y predestinado tan gloriosamente, sin mérito previo alguno por parte de ellos.
Por tanto, el que desprecie a uno de los más pequeños de este Mi pueblo, no honra al grande; porque hice tanto al pequeño como al grande. Y el que hable contra cualquiera de Mis Santos habla contra Mí, y contra todos los demás en el Reino de los Cielos”.
Todos son uno por el vínculo de la caridad; piensan lo mismo, quieren lo mismo y todos están unidos en el amor unos con otros.
“Pero sin embargo (lo cual es mucho mejor) Me aman por encima de sí mismos y de sus propios méritos. Porque, siendo arrebatados por encima de sí mismos y atraídos más allá del amor propio, marchan derechamente hacia el amor Míoy descansan en Mí con perfecta fruición. No hay nada que pueda apartarlos o abatirlos; pues, estando llenos de la Verdad Eterna, arden con el fuego de la caridad inextinguible.