El que no evita las faltas pequeñas, cae poco a poco en las mayores. Al anochecer te alegrarás siempre si has empleado el día provechosamente. Vigila sobre ti mismo, excítate, amonestáte, y de cualquier manera que trates a los otros, no te descuides a ti mismo. Cuanta más violencia te hagas a ti mismo, tanto más aprovecharás. Amén.
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XXV. De la enmienda fervorosa de toda nuestra vida
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