Aparta, Señor, de nuestros corazones toda sospecha, indignación, ira y discordia, y cuanto pueda herir la caridad y disminuir el amor fraterno. Ten piedad, ten piedad, Señor, de los que suplican tu misericordia; da gracia a los necesitados; y haz que seamos tales que merezcamos gozar de tu gracia y avanzar hacia la vida eterna. Amén.
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IX
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