propios méritos, ya que no se atribuyen ningún bien a sí mismos, sino todo a Mí, visto que Yo, de mi infinita caridad, se lo he dado todo. Están llenos de tan gran amor a la Divinidad y de un gozo tan desbordante, que no les falta ninguna gloria, ni puede faltarles ninguna felicidad. Todos los santos, cuanto más ensalzados están en la gloria, más humildes son en su interior, y más cercanos y queridos son para Mí. Y así tienes escrito que arrojaron sus coronas delante de Dios y cayeron sobre sus rostros ante el Cordero, y adoraron al que vive por los siglos de los siglos».
“Muchos preguntan quién es el mayor en el Reino de los Cielos, y no saben si serán dignos de ser contados entre los más pequeños. Gran cosa es ser aun el más pequeño en el Cielo, donde todos son grandes, porque todos serán llamados, y serán, hijos de Dios.
«El pequeño se convertirá en mil, pero el pecador de cien años será maldito».
Pues cuando los discípulos preguntaron «quién sería el mayor en el Reino de los Cielos», no recibieron otra respuesta que esta: «Si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos»”.
Ay de aquellos que desdeñan humillarse voluntariamente con los niños pequeños; porque la puerta baja del reino de los Cielos no les permitirá entrar.
Ay también de los que son ricos, que tienen aquí su consuelo; porque mientras los pobres entran en el reino de Dios, ellos se quedarán lamentándose afuera.
Alegraos los humildes, y exultad los pobres, porque vuestro es el reino de Dios con tal que andéis en la verdad.