“Esta es la Verdad, y por ella se pone en fuga la vanidad de la jactancia. Y si la gracia celestial y la verdadera caridad entraren en ti, no habrá envidia, ni estrechez de corazón, ni el amor propio tomará posesión de ti.
Porque la caridad divina lo vence todo, y ensancha todas las facultades del alma.
Si eres verdaderamente sabio, en Mí solo te regocijarás, en Mí solo esperarás; porque «ninguno hay bueno sino uno solo, que es Dios», el cual ha de ser alabado sobre todas las cosas, y en todas las cosas ha de recibir bendición.”