Confúndete, oh Sidón, dice el mar; Y si buscas razón, escúchame.
Por una pequeña recompensa los hombres hacen un largo viaje; por la vida eterna muchos apenas levantan un pie del suelo una sola vez. Se persigue una mezquina recompensa; por una sola moneda a veces se lucha vergonzosamente; por una cosa vana y por una promesa insignificante, los hombres no temen trabajar día y noche.
“¡Mas, oh vergüenza!, por un bien inmutable, por un galardón inestimable, por el más alto honor y por una gloria que no se marchita, les pesa fatigarse aun un poco. Vergüenza te dé, por tanto, siervo perezoso y descontento, pues ellos se muestran más dispuestos a la perdición que tú a la vida. Se regocijan más cordialmente en la vanidad que tú en la verdad. A veces, en verdad, se ven defraudados en su esperanza, mas mi promesa no le falla