Si conocieras toda la Biblia y los dichos de todos los filósofos, ¿de qué te serviría todo esto sin el amor y la gracia de Dios? > “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, excepto amar a Dios y servirle solo a Él. Esa es la sabiduría suprema: dejar el mundo atrás y avanzar hacia el reino
Es vanidad, pues, buscar y confiar en las riquezas que perecen.
Es vanidad también codiciar honores y encumbrarnos a lo alto.
Es vanidad seguir los deseos de la carne y dejarse guiar por ellos, porque esto al fin traerá la miseria.
Es vanidad desear una larga vida y preocuparse poco por una buena vida.
Es vanidad pensar únicamente en la vida que ahora es, y no mirar hacia adelante a las cosas que habrán de ser en el futuro.
Es vanidad amar aquello que pasa rápidamente, y no apresurarse hacia donde mora la alegría eterna.
Ten muy presente a menudo el dicho: «El ojo no se sacia de ver, ni el oído de oír».
Esfuérzate, por tanto, en apartar tu corazón del amor a las cosas que se ven, y en ponerlo en las cosas que no se ven.
Porque los que siguen sus propios deseos carnales, manchan la conciencia y destruyen la gracia de Dios.