Que debemos descansar en Dios por encima de todos los bienes y dones.
Sobre todas las cosas y en todas las cosas descansarás siempre en el Señor, oh alma mía, porque él mismo es el descanso eterno de los santos.
Concédieme, dulcísimo y amantísimo Jesús, descansar en Ti por encima de toda criatura,
- sobre toda salud y belleza,
- sobre toda gloria y honor,
- sobre todo poder y dignidad,
- sobre todo conocimiento y habilidad,
- sobre todas las riquezas y artes,
- sobre todo gozo y exultación,
- sobre toda fama y alabanza,
- sobre toda dulzura y consolación,
- sobre toda esperanza y promesa,
- sobre todo mérito y deseo,
- sobre todos los dones y recompensas que Tú puedes dar y derramar,
- sobre todo gozo y jubilación que la mente es capaz de recibir y sentir;
en una palabra, sobre los Ángeles y Arcángeles y todo el ejército del cielo, sobre todas las cosas visibles e invisibles, y sobre todo aquello que Tú, oh Dios mío, no eres.
Porque Tú, oh Señor, Dios mío, eres lo mejor sobre todas las cosas; solo Tú eres el Altísimo, solo Tú el Todopoderoso, solo Tú el Bastante por Ti mismo, y la Plenitud de todas las cosas; solo Tú el Deliciosísimo y el