Mis Santos jamás las tuvieron tales, sino que en su lugar sufrieron múltiples dolores, y diversas tentaciones, y pesadas desolaciones. Mas pacientemente se portaron en todo, y confiaron en Dios más que en sí mismos, sabiendo que «los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que ha de manifestarse en nosotros». ¿Quisieras tener inmediatamente aquello que muchos apenas han alcanzado después de muchas lágrimas y duros trabajos? Espera en el Señor, pórtate varonilmente y sé fuerte; no desmayes, ni te apartes de Mí, sino entrega con constancia tu cuerpo y tu alma a la gloria de Dios. Te recompensaré con abundancia; «estaré contigo en la tribulación»”.
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