Dios se libra de la pereza y se transforma en un hombre nuevo.
Cuando un hombre comienza a entibiarse, entonces teme un poco de trabajo y acepta de buen grado la consolación exterior; mas cuando comienza a vencerse perfectamente a sí mismo y a caminar varonilmente por el camino de Dios, entonces tiene en poco aquellas cosas que antes le parecían tan gravosas.