discutir y regular los asuntos de los príncipes; porque, así como los dibujantes de paisajes se sitúan abajo, en el llano, para contemplar la naturaleza de los montes y de los lugares elevados, y para contemplar los llanos se sitúan sobre altos montes, de igual modo, para conocer la naturaleza de los pueblos es necesario ser príncipe, y para conocer la de los príncipes es necesario ser del pueblo.
Recibid, pues, vuestra Magnificencia, este pequeño presente con el espíritu con que os lo envío; en el cual, si es por vos diligentemente leído y considerado, conoceréis mi extremo deseo de que alcancéis esa grandeza que la fortuna y vuestras otras cualidades os prometen.
Y si vuestra Magnificencia, desde la cumbre de su grandeza, vuelve a veces los ojos hacia estas regiones humildes, veréis cuán inmerecidamente sufro una gran y continuada malignidad de la fortuna.