Y de hecho se ha visto que la grandeza de la Iglesia y de España en Italia ha sido causada por Francia, y que la ruina de esta última ha sido provocada por aquellas. De lo cual se saca una regla general que nunca o rara vez falla: que quien es causa de que otro se vuelva poderoso se arruina; porque tal poderío ha sido originado por él ya con astucia, ya con la fuerza, y ambas cosas son sospechosas para quien se ha vuelto poderoso.
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CAPÍTULO III. DE LOS PRINCIPADOS MIXTOS
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