He aquí algunas cifras que demuestran cuán colosal es este despilfarro de fuerzas productivas.
Según el censo de 1861, la población de Inglaterra y Gales comprendía 20.066.244 personas, 9.776.259 varones y 10.289.965 mujeres. Si deducimos a los demasiado ancianos o demasiado jóvenes para trabajar, a las mujeres, niños y niñas improductivos, luego a las «profesiones ideológicas», tales como gobernantes, policías, clérigos, magistrados, soldados, prostitutas, artistas, científicos, etc., a continuación las personas exclusivamente ocupadas en consumir el trabajo de otros bajo la forma de renta de la tierra, interés, dividendos, etc. ... queda un total de ocho millones de individuos de ambos sexos y de todas las edades, incluidos los capitalistas que operan en la producción, el comercio, las finanzas, etc.
De estos ocho millones, las cifras son las siguientes:
- Jornaleros agrícolas, incluidos pastores, sirvientes y hijas de agricultores que viven en el hogar
1.098.261
Trabajadores de fábricas de algodón, lana, cáñamo, lino, seda, punto
642.607
Trabajadores de minas
565.835
- Trabajadores del metal (altos hornos, laminadores, etc.)
396.998