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nydus/The Right To Be Lazy (1883)Public
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Capítulo I Un dogma desastroso

Los hombres civilizados de la antigua Roma, téngase como testigos a César y a Tácito, contemplaron con la misma admiración a los germanos de las tribus comunistas que invadieron el imperio romano. Siguiendo a Tácito, Salviano, el sacerdote del siglo quinto que recibió el sobrenombre de maestro de los obispos, puso a los bárbaros como ejemplo ante los cristianos civilizados: «Somos impúdicos ante los bárbaros, que son más castos que nosotros. Más aún, los bárbaros se sienten ofendidos por nuestra falta de modestia; los godos no permiten que los libertinos de su propia nación permanezcan entre ellos; solos en medio de ellos, por el triste privilegio de su nacionalidad y de su nombre, los romanos tienen el derecho de ser impuros. (La pederastia era entonces el colmo de la moda tanto entre paganos como entre cristianos). Los oprimidos huyen hacia los bárbaros en busca de clemencia y refugio». (De Gubernatione Dei) La vieja civilización y el cristianismo naciente corrompieron a los bárbaros del mundo antiguo, así como el viejo cristianismo y la civilización capitalista moderna están corrompiendo a los salvajes del nuevo mundo.

M.F. LePlay, cuyo talento de observación debe reconocerse, aun si rechazamos sus conclusiones sociológicas, teñidas de fariseísmo filantrópico y cristiano, dice en su libro Les Ouvriers Européens (1885): > “La propensión de los baskires a la pereza (los baskires son pastores seminómadas de la vertiente asiática de los montes Urales); el ocio de la vida nómada, el hábito de la meditación que esto engendra en los individuos mejor dotados; todo esto les otorga a menudo una distinción de modales, una finura de inteligencia y de juicio que rara vez se observa en el mismo nivel social en una civilización más desarrollada... Lo que más les repugna es el trabajo agrícola: harían cualquier cosa antes que aceptar el oficio de

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