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nydus/The Right To Be Lazy (1883)Public
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El derecho a la pereza

tener así todo su tiempo libre para velar por los intereses de la república, con sus fuerzas mentales y corporales, descargaban todo el trabajo sobre los esclavos. Asimismo, en Lacedemonia, ni siquiera a las mujeres se les permitía hilar o tejer para no menoscabar su nobleza”. [2]

Los romanos reconocían tan solo dos profesiones nobles y libres: la agricultura y las armas. Todos los ciudadanos vivían por derecho a expensas del erario sin verse obligados a proveer a su subsistencia mediante ninguna de las artes sórdidas (así designaban a los oficios), las cuales pertenecían por derecho a los esclavos. El viejo Bruto, para soliviantar al pueblo, acusó a Tarquino el Tirano del ultraje particular de haber convertido a ciudadanos libres en artesanos y albañiles. [3]

Los antiguos filósofos tenían sus disputas sobre el origen de las ideas, pero coincidían en lo que respecta a la aversión al trabajo.

«La naturaleza —decía Platón en su utopía social, su república modelo—, la naturaleza no ha hecho ni zapateros ni herreros; tales ocupaciones degradan a los que las ejercen, mercenarios viles, miserables sin nombre que están excluidos por su propia condición de los derechos políticos. En cuanto a los mercaderes, acostumbrados a mentir y engañar, solo se les permitirá en la ciudad como un mal necesario. El ciudadano que se haya degradado por el comercio de la tienda será perseguido por este delito; si es condenado, se le castigará con un año de prisión; la pena se duplicará por cada reincidencia». [4]

En su Economía, Jenofonte escribe: > «Las personas que se entregan al trabajo manual nunca son promovidas a cargos públicos, y con razón. La mayor parte de ellas, condenadas a permanecer sentadas todo el día, algunas incluso a soportar el calor del fuego

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