En nuestros tratos con razas atrasadas capaces de recibir instrucción en los métodos industriales occidentales hay tres etapas. * Primero viene el comercio ordinario, el intercambio del excedente normal de producción de los dos países. * A continuación, después de que Gran Bretaña, o alguna otra potencia occidental, haya adquirido territorio o invertido capital en el país extranjero con el objetivo de desarrollar sus recursos, disfruta de un período de gran comercio de exportación en rieles, maquinaria y otras formas de capital, no necesariamente equilibrado por el comercio de importación, ya que en realidad cubre el proceso de inversión. Esta etapa puede prolongarse durante mucho tiempo, cuando el capital y la capacidad empresarial no se pueden obtener dentro del país recién desarrollado. * Pero queda una tercera etapa, una que en China, al menos, puede alcanzarse en un futuro no muy lejano, cuando el capital y la energía organizativa puedan desarrollarse dentro del país, ya sea por europeos allí asentados o por nativos. Así plenamente equipada para el futuro desarrollo interno en todos los poderes productivos necesarios, dicha nación puede volverse contra su civilizador, libre de la necesidad de una mayor ayuda industrial, vender más barato que él en su propio mercado, arrebatarle sus otros mercados extranjeros y asegurarse para sí misma la labor de desarrollo adicional que quede por hacer en otras partes subdesarrolladas de la tierra. Las superficiales banalidades con las que el librecambista menos instruido intenta a veces eludir esta cuestión vital ya
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El imperialismo, un estudio
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