un gran número de factores diferentes, ya que el tamaño de un hombre se debe a la suma total de las dimensiones de una gran cantidad de huesos, ligamentos, tejidos, etc. Es evidente que uno puede tener el torso largo y las piernas cortas, o viceversa, y así sucesivamente a través de una gran cantidad de combinaciones posibles.
He aquí un carácter perfectamente mensurable (nadie ha afirmado jamás que sea un "carácter unitario" genético en el hombre, aunque se comporte como tal en algunas plantas) acerca de cuya compleja base todos coincidirán.
Y se sabe, tanto por la observación común como por los estudios genealógicos, que no se hereda como una unidad: los niños nunca nacen en dos clases discontinuas, "altos" y "bajos", como ocurre por ejemplo con el daltonismo o la visión normal de los colores.
¿No es una suposición razonable que la diferencia entre el aparente carácter unitario de la debilidad mental y el obvio carácter no unitario de la estatura sea una cuestión de diferencia en el número de factores implicados, de diferencia en el grado en que estos se relacionan en la transmisión, de variación en los factores y, sin duda, de diferencia en el método de medición?
Si a esto añadimos que la línea entre los individuos normales y los débiles mentales es totalmente arbitraria, parece que hay pocas razones para hablar de la debilidad mental como un carácter unitario. Puede ser cierto que exista algún tipo de factor inhibidor heredado como una unidad, pero parece más probable que la debilidad mental se deba a numerosas causas diferentes; que su presencia en un niño se deba a un factor o grupo de factores, y en otro niño a uno diferente.8
No cae enteramente en la clase de la herencia mezclada, pues se segrega en una medida considerable, aunque algunos de los factores pueden