"Una mujer normal se casó con un hombre normal y tuvo tres hijos sanos. El marido murió y la mujer se casó con un alcohólico y dio a luz a otros tres niños; uno de estos se convirtió en alcohólico; uno padecía infantilismo, mientras que el tercero era un degenerado social y alcohólico. Los dos primeros de estos niños contrajeron tuberculosis, que jamás antes había habido en la familia. La mujer se casó por tercera vez y con este marido sobrio volvió a procrear hijos
Aunque tal evidencia es a primera vista pertinente, dista mucho de ser convincente.
Es necesario saber mucho sobre la ascendencia del esposo borracho, y de la propia mujer, antes de poder estar seguros de que los hijos defectuosos deben su defecto al alcoholismo en lugar de a la herencia.
No podemos emprender la revisión de toda la literatura sobre este tema, pues llena volúmenes, sino que nos referiremos a unos pocos de los estudios que son comúnmente citados por los creyentes en el carácter de veneno racial del alcohol como los más de peso.
Taav Laitinen, de Helsingfors, obtuvo información de los padres de 2.125 bebés, quienes aceptaron pesar a sus hijos una vez al mes durante los primeros ocho meses posteriores al nacimiento, y que también proporcionaron información sobre sus propios hábitos de consumo de alcohol. Su conclusión es que el peso medio del hijo de los abstemios es mayor al nacer, que estos niños se desarrollan más rápidamente durante los primeros ocho meses que los hijos del bebedor moderado, y que estos últimos superan de la misma manera a los hijos del bebedor empedernido.