con los cuales los hombres se contentan simplemente por causa de sí mismos; mientras que aquellas cosas que tienen una tendencia a producirlos o preservarlos de cualquier modo, o a impedir sus contrarios, son llamadas buenas a causa de estos otros bienes, y de otra manera. Es manifiesto entonces que los bienes pueden ser llamados así en dos sentidos: una clase por causa de sí mismos, la otra a causa de estos.
Muy bien, pues, separemos los bienes independientes de los instrumentales, y veamos si se habla de ellos bajo una sola ἰδέα. Pero surge a continuación la cuestión de qué clase de bienes hemos de llamar independientes.
¿Todos aquellos que se persiguen aun apartados de otros bienes, como, por ejemplo, el ser sabio, el ver y ciertos placeres y honores (pues estos, aunque los persigamos con algún otro fin ulterior en vista, uno aún los situaría entre los bienes independientes)? ¿o se reduce de hecho a esto, que a nada podemos llamar bien independiente excepto la ἰδέα, y así lo concreto de ella será la nada?