Othello (cont.)
Lo repasé, aun desde mis días de infancia,
Hasta el mismo momento en que me mandó contarlo;
En donde hablé de desastrosos lances,
De accidentes fatales por tierra y mar
De trances por un pelo en la brecha inminente y mortal,
De ser tomado por el insolente enemigo
Y vendido a la esclavitud, de mi redención desde entonces
Y mis costumbres en la historia de mis viajes:
De antros vastos y desiertos yermos,
Toscas canteras, rocas y colinas cuyas cumbres tocan el cielo
Me tocaba hablar a mí—tal era el proceso;
Y de los caníbales que se comen unos a otros,
Los antropófagos y hombres cuyas cabezas
Crecen bajo sus hombros. Esto de oír
Desdémona querría inclinar seriamente su oído:
Pero aún los patrios asuntos la apartaban de allí:
Cuanto más deprisa pudo despachar,
Volvería otra vez, y con ávido oído