Al principio el tabaco no crecía en Japón. Y los registros no coinciden en cuanto a cuándo fue introducido. Algunos lo sitúan en el periodo Keichō (1596–1615) y otros en el periodo Tembun (1532–55). Pero la planta parece haber estado ya ampliamente cultivada hacia el décimo año de Keichō. Y en el periodo Bunroku (1592–96), fumar estaba tan extendido que dio lugar a la pasquinada,
Cosas sin efecto en los hombres son la ley del tabaco, la ley de la falsificación, la voz imperial recluida y el médico Gentaku.
A la pregunta de «¿Por quién fue introducido el tabaco?», cualquier historiador respondería que por los portugueses o los españoles. Pero estas no son necesariamente las únicas respuestas. Hay, además, otra en forma de tradición.
Según esta, el tabaco fue traído aquí desde alguna parte por el Diablo. Y el Diablo fue traído hasta Japón por un padre católico, quizás san Francisco.
Cuando digo esto, los creyentes católicos quizás me reprochen calumniar a sus padres. Pero, por mi parte, no puedo dejar de considerarlo probable. Pues es de lo más natural que, cuando el dios de los «bárbaros del Sur» vino a nosotros desde allende los mares, su diablo viniera con él; es decir, que al introducir el bien de Occidente, se introdujera también el mal.
Pero no puedo afirmar con certeza si fue verdaderamente el diablo quien trajo el tabaco a esta tierra o no. Por supuesto, según un libro de Anatole France, el diablo una vez intentó tentar a cierto sacerdote con reseda. Entonces, seguramente no podemos