Codal
nydus/Short FictionPublic
Página 36 de 176
Table of Contents

La nariz

comía. Pero cenar de esta manera no era en absoluto una tarea fácil ni para el Naigu, a quien le sostenían la nariz, ni para el discípulo que se la sostenía. En aquellos días corrió el rumor, incluso en Kioto, de que un Chūdōji, que una vez ocupó el lugar de este discípulo, dejó que le temblara la mano al estornudar y dejó caer la nariz en un plato de gachas. > Pero para el Naigu, esta no era en absoluto la razón principal por la que se afligía por su nariz. La verdad es que le preocupaba su propia dignidad, la cual resultaba afectada por su

La gente del pueblo de Ike-no-O decía que era una fortuna para Zenchi Naigu, con semejante nariz, no ser un laico. Pues pensaban que, con esa nariz a cuestas, no habría habido mujer dispuesta a convertirse en su esposa. Y algunos incluso opinaban que probablemente se había hecho sacerdote a causa de dicha nariz.

Pero el propio Naigu no sentía que sus problemas con su nariz se redujeran lo más lo mínimo por el hecho de ser sacerdote. Su amor propio era demasiado delicado como para verse influido en un sentido u otro por un hecho tan definitivo como el matrimonio. Así que intentó, tanto de forma constructiva como destructiva, enmendar el agravio hecho a su amor propio.

Lo primero en lo que pensó fue en algún medio para hacer que su larga nariz pareciera más corta de lo que en realidad era. Cuando no había nadie alrededor, tomaba un espejo y, reflejando su rostro en él desde todo tipo de ángulos, ejercía con empeño su ingenio. A veces no lograba conformarse con solo cambiar la posición de su rostro, así que, primero apoyando la cabeza en las manos, luego poniéndose un dedo en la punta de la barbilla, miraba fijamente y con insistencia en el cristal.

36