menos disimulada.
Deducción e inducción.
Los procesos de inferencia siempre dependen de un mismo y único principio de sustitución; sin embargo, pueden distinguirse según que los resultados sean inductivos o deductivos.
Como se afirma generalmente, la deducción consiste en pasar de verdades más generales a verdades menos generales; la inducción es el proceso contrario, de verdades menos generales a más generales.
Podemos, sin embargo, describir la diferencia de otra manera.
- En la deducción nos dedicamos a desarrollar las consecuencias de una ley.
- Aprendemos el significado, el contenido, los resultados o las inferencias que se desprenden de cualquier proposición dada.
La inducción es el proceso exactamente inverso. Dados ciertos resultados o consecuencias, se nos pide descubrir la ley general de la cual fluyen.
En cierto sentido, todo conocimiento es inductivo. Solo podemos aprender las leyes y relaciones de las cosas en la naturaleza observando dichas cosas. Pero el conocimiento obtenido a través de los sentidos es conocimiento únicamente de hechos particulares, y requerimos de algún proceso de razonamiento mediante el cual podamos extraer de los hechos las leyes a las que obedecen.
La experiencia nos otorga los materiales del conocimiento: la inducción digiere esos materiales y nos produce conocimiento general.
Cuando poseemos tal conocimiento, en forma de proposiciones generales y leyes naturales, podemos aplicar de manera útil el proceso inverso de la deducción para averiguar la información exacta requerida en un momento dado. En su fundamento último, por lo tanto, todo conocimiento es inductivo, en el sentido de que se deriva mediante cierto razonamiento inductivo a partir de los hechos de la experiencia.