El patio estaba bastante oscuro al entrar en él y las hojas de los álamos susurraban con suavidad de seda a su alrededor.
“Escucha a los árboles hablar en sueños —susurró ella, mientras él la bajaba al suelo—. ¡Qué sueños tan bonitos deben de tener!”
Then, holding tightly to the carpetbag which contained “all her worldly goods,” she followed him into the house.