raciales que razonablemente cabía prever, no atrajo al principio a los investigadores. La idea de efectuar una mejora en esa dirección estaba demasiado adelantada al curso de la imaginación popular, de modo que tuve que esperar. Mientras tanto, me ocupé de problemas colaterales, más especialmente del de tratar de medir las facultades que se distribuyen de diversas maneras en una gran población. Los resultados se publicaron en mi obra Natural Inheritance en 1889, y tendré ocasión de utilizar algunos de ellos más adelante, en esta misma conferencia. La publicación de dicho libro resultó ser más oportuna que la del anterior. Los métodos fueron muy elaborados por el profesor Karl Pearson, quien los aplicó a la biometría. El profesor Weldon, de esta Universidad, cuya prematura muerte es ampliamente lamentada, colaboró con gran eficacia. Se creó así una nueva ciencia, principalmente en favor de la biometría, pero igualmente aplicable a la eugenesia, dado que sus campos se solapan.
La publicación de Biometrika, en la cual tomé poco más que una parte nominal, apareció en 1901.
Habiendo sido yo mismo nombrado conferenciante Huxley ante el Instituto Antropológico en 1901, elegí como título «La mejora posible de la raza humana bajo las condiciones existentes de Ley y Sentimiento» (Nature, 1 de noviembre de 1901, Informe del Instituto Smithsonian, Washington, para el mismo año, y reimpreso en este volumen).
El siguiente y muy importante paso hacia la Eugenesia lo dio el profesor Karl Pearson en su conferencia Huxley de 1903 titulada «The Laws of Inheritance in Man» (Biometrika, vol. iii). Contiene un compendio sumamente valioso de la obra realizada y de los objetivos perseguidos; asimismo, incluye el siguiente pasaje (p. 159), al que preceden razones contundentes que respaldan sus conclusiones: