Permítase decirme primero que nadie puede ser más consciente que yo de la gran cantidad de estudio que se requiere para capacitar a un hombre a fin de que aborde adecuadamente los métodos matemáticos de la Biometría, o de que alguien pueda esperar mucho éxito en esa dirección a menos que esté dotado de las facultades apropiadas y de un cerebro sólido.
Por otra parte, mantengo una opinión que a primera vista probablemente escandalice a los biometras, y que debo justificar, en el sentido de que las ideas fundamentales en las que se basan los problemas abstrusos de la Probabilidad admiten ser presentadas a cualquier persona inteligente de tal modo que esta pueda comprenderlas, incluso aunque sea completamente ignorante en matemáticas.
Las condiciones para ello son que las lecciones sean, en la medida de lo posible, «Lecciones de cosas», en las que se manipulen objetos reales como en el sistema del Kindergarten, y se realicen operaciones sencillas en lugar de limitarse a hablar de ellas.
Tengo el deseo de hacerme entender lo suficiente como para que algunos profesores de ciencias se sientan inclinados a elaborar el curso que presento ahora solo a grandes rasgos. Me parece divisible de manera adecuada en un ciclo de cinco lecciones de una hora cada una, lo cual sería suficiente para introducir al alumno en un nuevo mundo de ideas, extraordinariamente amplias en su aplicación.
Una noción adecuada de lo que se entiende por Correlación requiere cierto conocimiento de las características principales de la Variación, y constituirá la meta hacia la cual conducirán las lecciones.
Para la mayoría de las personas, la variabilidad implica algo indefinido y caprichoso. Es necesario enseñarles que ella, como Proteo en la antigua fábula, puede ser apresada, firmemente atada y utilizada; que puede ser definida y medida.