impresionan al ojo, en forma de luz, tienen apenas el doble de rapidez que las más lentas; mientras que las vibraciones más rápidas que impresionan al oído, en forma de sonido musical, tienen más de dos mil veces la rapidez de las más lentas."26 Para llegar a cifras concretas, el oído ordinario es sensible a vibraciones que van de 16 a 38.000 por segundo. Las notas más baja y más alta de un piano producen respectivamente unas 40 y 4.000 vibraciones por segundo. Por supuesto, algunos oídos, al igual que algunos ojos, no pueden abarcar toda la escala. El chischás de los murciélagos y el chirrido de los grillos son inauditos para algunas personas; y los perros son capaces de oír sonidos demasiado agudos como para afectar el aparato auditivo
No es la parte menos interesante de este maravilloso órgano la membrana timpánica, que está provista de músculos para alterar su tensión automáticamente. Si estamos «esforzando el oído» para captar un sonido agudo, tensamos la membrana; mientras que si nos «preparamos» para una detonación profunda y fuerte como la de un disparo, dejamos que el tímpano se relaje.
La trompa de Eustaquio (Fig. 134) se comunica con la boca. Su función es probablemente mantener la presión del aire igual en ambos lados del tímpano. Cuando uno se resfría, la trompa tiende a bloquearse con moco, lo que causa una presión desigual y la consiguiente sordera parcial.
Antes de dejar este tema, será bueno recordar a nuestros lectores más jóvenes que el oído está delicada y maravillosamente hecho, y debe ser tratado con respeto. > Los gritos repentinos en el oído, o un golpe en juego, pueden tener efectos gravísimos