CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 110 de 429
Table of Contents

CAPÍTULO XXXVI.

altar bien labrado; el cual luego le hicieron.

Y otro dia de mañana mandó Cortés á dos de nuestros carpinteros de lo blanco, que se decian Alonso Yañez é Álvaro Lopez (ya otra vez por mí memorados), que luego labrasen una cruz bien alta; y despues de haber mandado todo esto, dijo á los caciques qué fué la causa que nos dieron guerra tres veces, requiriéndoles con la paz.

Y respondieron que ya habian demandado perdon dello y estaban perdonados, y que el cacique de Champoton, su hermano, se lo aconsejó, y porque no le tuviesen por cobarde, porque se lo reñian y deshonraban, porque no nos dió guerra cuando la otra vez vino otro capitan con cuatro navíos; y segun pareció, decíalo por Juan de Grijalva.

Y tambien dijo que el indio que traiamos por lengua, que se nos huyó una noche, se lo aconsejó, que de dia y de noche nos diesen guerra, porque éramos muy pocos. Y luego Cortés les mandó que en todo caso se lo trajesen, é dijeron que como les vió que en la batalla no les fué bien, que se les fué huyendo, y que no sabian dél aunque le han buscado, é supimos que le sacrificaron, pues tan caro les costó sus consejos.

Y más les preguntó, que de qué parte traian oro y aquellas joyezuelas. Respondieron que de hácia donde se pone el sol, y decian Culchúa y Méjico, y como no sabiamos qué cosa era Méjico ni Culchúa, dejábamoslo pasar por alto; y allí traiamos otra lengua que se decia Francisco, que hubimos cuando lo de Grijalva, ya otra vez por mí nombrado, mas no entendia poco ni mucho la de Tabasco, sino la de Culchúa, que es la mejicana; y medio por señas dijo á Cortés que Culchúa era muy adelante, y nombraba Méjico, Méjico, y no le entendimos.

Y en esto cesó la plática hasta otro dia, que se puso en el altar la santa imágen de nuestra Señora y la cruz, la cual todos adoramos; y dijo Misa el Padre fray Bartolomé de Olmedo, y estaban todos los caciques y principales delante, y púsose nombre á aquel pueblo Santa María de la Vitoria, é así se llama ahora la villa de Tabasco; y el mesmo fraile con nuestra lengua Aguilar predicó á las veinte indias que nos presentaron, muchas buenas cosas de nuestra santa fe, y que no creyesen en los ídolos que de ántes creian, que eran malos y no eran dioses, ni más les sacrificasen, que los traian engañados, é adorasen á Nuestro Señor Jesucristo; é luego se bautizaron, y se puso por nombre doña Marina aquella india y señora que allí nos dieron, y verdaderamente era gran cacica é hija de grandes caciques y señora de vasallos, y bien se le parecia en su persona; lo cual diré adelante cómo y

110