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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XXXVIII.

cumpliere.»

Y luego sacó de una petaca, que es como caja, muchas piezas de oro y de buenas labores y ricas, y más de diez cargas de ropa blanca de algodon y de pluma, cosas muy de ver, y otras joyas que ya no me acuerdo, como há muchos años, y tras esto mucha comida, que eran gallinas de la tierra, fruta y pescado asado.

Cortés las recibió riendo y con buena gracia, y les dió cuentas de diamantes torcidas y otras cosas de Castilla; y les rogó que mandasen en sus pueblos que viniesen á contratar con nosotros, porque él traia muchas cuentas á trocar á oro, y le dijeron que así lo mandarian.

Segun despues supimos, estos Tendile y Pitalpitoque eran gobernadores de unas provincias que se dicen Cotastlan, Tustepeque, Guazpaltepeque, Tlatalteteclo, y de otros pueblos que nuevamente tenian sojuzgados; y luego Cortés mandó traer una silla de caderas con entalladuras muy pintadas y unas piedras margajitas que tienen dentro en sí muchas labores, y envueltas en unos algodones que tenian almizcle porque oliesen bien, y un sartal de diamantes torcido y una gorra de carmesí con una medalla de oro, y en ella figurado á San Jorge, que estaba á caballo con una lanza y parecia que mataba á un dragon: y dijo á Tendile que luego enviase aquella silla en que se asiente el Sr. Montezuma para cuando le vaya á ver y hablar Cortés, y que aquella gorra que la ponga en la cabeza, y que aquellas piedras y todo lo demás le mandó dar el Rey nuestro señor, en señal de amistad, porque sabe que es gran señor, y que mande señalar para qué dia y en qué parte quiere que le vaya á ver.

Y el Tendile le recibió y dijo que su señor Montezuma es tan gran señor, que se holgara de conocer á nuestro gran Rey, y que le llevará presto aquel presente y traerá respuesta.

Y parece ser que el Tendile traia consigo grandes pintores, que los hay tales en Méjico, y mandó pintar al natural rostro, cuerpo y facciones de Cortés y de todos los capitanes y soldados, y navíos y velas é caballos, y á doña Marina é Aguilar, hasta dos lebreles, é tiros é pelotas, é todo el ejército que traiamos, é lo llevó á su señor.

Y luego mandó Cortés á nuestros artilleros que tuviesen muy bien cebadas las bombardas con buen golpe de pólvora para que hiciesen gran trueno cuando las soltasen, y mandó á Pedro de Albarado que él y todos los de á caballo se aparejasen para que aquellos criados de Montezuma los viesen correr, y que llevasen pretales de cascabeles; y tambien Cortés

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