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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XXVII.

cosas malas; é luego mandó llamar al cacique é á todos los principales é al mesmo papa, é como mejor se pudo dárselo á entender con aquella nuestra lengua, y les dijo que si habian de ser nuestros hermanos, que quitasen de aquella casa aquellos sus ídolos, que eran muy malos é les harian errar, y que no eran dioses, sino cosas malas, y que les llevarian al infierno sus almas; y se les dió á entender otras cosas santas é buenas, é que pusiesen una imágen de Nuestra Señora que les dió, é una cruz, y que siempre serian ayudados é tendrian buenas sementeras, é se salvarian sus ánimas, y se les dijo otras cosas acerca de nuestra santa fe, bien dichas.

Y el papa con los caciques respondieron que sus antepasados adoraban en aquellos dioses porque eran buenos, é que no se atrevian ellos de hacer otra cosa, é que se los quitásemos nosotros, y que veriamos cuánto mal nos iba dello, porque nos iriamos á perder en la mar; é luego Cortés mandó que los despedazásemos y echásemos á rodar unas gradas abajo, é así se hizo; y luego mandó traer mucha cal, que habia harta en aquel pueblo, é indios albañiles, y se hizo un altar muy limpio, donde pusiésemos la imágen de Nuestra Señora; é mandó á dos de nuestros carpinteros de lo blanco, que se decian Alonso Yañez é Álvaro Lopez, que hiciesen una cruz de unos maderos nuevos que allí estaban; la cual se puso en uno como humilladero que estaba hecho cerca del altar, é dijo Misa el Padre que se decia Juan Diaz, y el papa é cacique y todos los indios estaban mirando con atencion.

Llaman en esta isla de Cozumel á los caciques calachionis, como otra vez he dicho en lo de Potonchan.

Y dejallos hé aquí, y pasaré adelante, é diré cómo nos embarcamos.

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