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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO XVIII.

de Escalante, que murió en el desbarate con otros siete soldados; é dice que un Juan Velazquez de Leon fué á poblar á Guacacualco; mas la verdad es así: que un Gonzalo de Sandoval, natural de Ávila, lo fué á poblar.

Tambien dice cómo Cortés mandó quemar un indio que se decia Quezal-Popoca, capitan de Montezuma, sobre la poblacion que se quemó. El Gómora no acierta tambien lo que dice de la entrada que fuimos á un pueblo é fortaleza: Anga Panga escríbelo, mas no como pasó. Y de cuando en los arenales alzamos á Cortés por capitan general y justicia mayor, en todo le engañaron. Pues en la toma de un pueblo que se dice Chamula, en la provincia de Chiapa, tampoco acierta en lo que escribe.

Pues otra cosa peor dice, que Cortés mandó secretamente barrenar los once navíos en que habiamos venido; ántes fué público, porque claramente por consejo de todos los demás soldados mandó dar con ellos al través á ojos vistas, porque nos ayudase la gente de la mar que en ellos estaba, á velar y guerrear.

Pues en lo de Juan de Grijalva, siendo buen capitan, le deshace é disminuye. Pues en lo de Francisco Fernandez de Córdoba, habiendo él descubierto lo de Yucatan, lo pasa por alto. Y en lo de Francisco de Garay dice que vino él primero con cuatro navíos de lo de Pánuco ántes que viniese con la armada postrera; en lo cual no acierta, como en lo demás.

Pues en todo lo que escribe de cuándo vino el capitan Narvaez y de cómo le desbaratamos, escribe segun é como las relaciones. Pues en las batallas de Taxcala hasta que hicimos las paces, en todo escribe muy léjos de lo que pasó.

Pues las guerras de Méjico de cuando nos desbarataron y echaron de la ciudad, é nos mataron é sacrificaron sobre ochocientos y sesenta soldados; digo otra vez sobre ochocientos y sesenta soldados, porque de mil trecientos que entramos al socorro de Pedro de Albarado, é íbamos en aquel socorro los de Narvaez é los de Cortés, que eran los mil y trecientos que he dicho, no escapamos sino cuatrocientos y cuarenta, é todos heridos, y dícelo de manera como si no fuera nada.

Pues desque tornamos á conquistar la gran ciudad de Méjico é la ganamos, tampoco dice los soldados que nos mataron é hirieron en las conquistas, sino que todo lo hallábamos como quien va á bodas y regocijos.

¿Para qué meto yo aquí tanto la pluma en contar cada cosa por sí, que es gastar papel y tinta? Porque si en todo lo que escribe va de aquesta arte, es gran lástima; y puesto que él lleve buen estilo, habia de ver que para

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