caballos que venian en el armada.
Dejemos de hablar en esto, y diré que como aquellos pueblos de la sierra, nuestros amigos, y el pueblo de Cempoal solian estar de ántes muy temerosos de los mejicanos, creyendo que el gran Montezuma los habia de enviar á destruir con sus grandes ejércitos de guerreros, y cuando vieron á aquellos parientes del gran Montezuma que venian con el presente por mí nombrado, y á darse por servidores de Cortés y de todos nosotros, estaban espantados, y decian unos caciques á otros que ciertamente éramos teules, pues que Montezuma nos habia miedo, pues enviaba oro en presente. Y si de ántes teniamos mucha reputacion de esforzados, de allí adelante nos tuvieron en mucho más.
Y quedarse ha aquí, y diré lo que hizo el cacique y otros sus amigos.